El pasado y presente del trabajo infantil
a cura di Cristiano Morsolin
La cuestión del trabajo infantil es mucho debatida, mas necesita una visión global que inicia desde su historia ancestral para llegar a la valorización critica.
La historica experiencia del protagonsimos de los movimientos de Nats (Niños, Adolescentes Trabajadores) organizados en toda America Latina, desde el camino impulsado de los Nats de Perú, se esta difundendo y consolidando tambien en Africa y Asia y esta llegando tambien en Europa; en los inicios de novembre en Berlin se ha realizado el primer encuentro nacional de Nats alemanos. En el nuestro Sur de Italia tiene varios caminos de coscientizacion y promocion de los Nats en el microcosmo de la calle, en los Quartieri Spagnoli de Napoli como a S. Paolo de Bari, a Salerno como a Palermo, a Taranto como a Cagliari.
Aquí en Perú estoy compartiendo la riqueza, el color y el calor de los movimientos Nats y encuentro muchos legames con nuestro Sud (tambien yo, del Norte, me siento aparteniente al Sur como lugar de frontera experimentada en los dos años vividos en Palermo, en el Borgo Vecchio, como educador de calle.
En esta perspectiva global esta reflexión realizada por parte de Alfredo Quispe Fernandez (16 años , ex delegado nacional del MANTHOC - Movimiento de Adolescentes Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos, y del MNNATSOP (Movimiento Nacional Nats organizados de Perú, focaliza el percurso y la historia del trabajo infantil para llegar a la valoración critica del trabajo intantil.
Alfredo es un Nats muy inteligente mas pobre: en Europa puede ser un pequeño genio, aquí en el Tercero Mundo lucha y sufre para caminar adelante juntos a sus 5 pequeños hermanos; trabaja desde los 6 años como lustrador de calzados, en panaderias, restaurantes, repartidor de servezas, vendiendo gelatinas, trabajando en el campo, como pastoreo de ganados, etc.
Ofrecemos este espacio en SELVAS como ocasión para escuchar su voz llena de dignidad y determinación.
Saludos latinoamericanos
Cristiano Morsolin desde Lima (Perú), viernes 14 de diciembre del 2001

Una historia ancestral
de Alfredo Quispe Fernández
Antes de entrar en la sistematización del trabajo infantil , nos parece útil averiguar aunque velozmente, como no se trata de un fantasma, que no estamos frente a un convidado de piedra .Averiguar en otras palabras, como lo niños trabajadores representan una realidad en carne y hueso en raizada en la historia y en la actualidad de America Latina, así como en la historia y la actualidad del mundo. Las líneas que siguen no pretenden, en este sentido, nada mas que juntar algunas referencias ejemplicadoras que ayudan concretar, a visualizar esta presencia y persistencia del trabajo infantil en las sociedades humanas de ayer y de hoy.
... El mercado se ve animado y confundido como todos los mercados del mundo: hombres cargando bultos pesados, mujeres vendiendo y mujeres comprando mercancía, comida, un activo desorden lleno de gente...
En posición céntrica, ocupando un espacio gráfico y semántico privilegiado, un niño esta cargando sobre su hombro un bulto casi mas grande que el, a su lado una niña, ella también esta atareada en los quehaceres del mercado y además cargando en su manta al hermano pequeño, pero también mas de una decena de niños también se encuentran trabajando, otros están lustrando calzados, vendiendo frutas vendiendo chupetes dulces, cargadores, limpiando carros, etc. Quizá podríamos preguntarnos si la presencia de estos niños es un invento artístico o realista traducción gráfica de una documentación histórica. Esta ultima hipótesis nos podría darnos la razón, destacando el hecho de que el trabajo infantil constituía parte integrante de la diaria rutina en estas culturas del pasado.
Por ejemplo, una de las primeras anotaciones sobre trabajo infantil apenas iniciada la conquista de América. Y si miramos la civilización incaica, a nuestros antepasados mas cercanos, la presencia de los niños trabajadores se torna densa y parece como una constante de la antigua cultura andina. Es sobre todo en el campo de los niños que empeñan a ayudar a sus padres y a la comunidad, cumpliendo tareas livianas, cuidando al as mas pequeños, pastoreando, recolectando la papa después del arado, dando la comida a los animales, o ayudando a la mama en la cocina y los quehaceres de la casa. Los niños no solamente trabajan en el interior de la unidad familiar. La mita era el impuesto en trabajo exigido por el estado para las labores que debían realizarse a su servicio. E l reclutamiento de la mano de obra para la ejecución de estas tareas preveía un reparto de la población en diez categorías las primeras cinco referidas a niños y menores. A si encontramos a los niños de cuna; a los niños que juegan (1 a 5 años); a los que andan de (5 a 9 años) empleados ya en tareas accesorias; de 9 a 12 años, quienes tenían por misión espantar los pájaros en los campos de maíz, en fin, 12 a 18 años, que conducían las llamas o trabajaban como aprendices manuales.
Como vemos de una u otra forma, el trabajo infantil pertenece al mundo andino y se insertaba a las relaciones de reciprocidad que caracterizaban al mundo de la familia, de la comunidad y de la sociedad civil, de las instituciones políticas y de estado.
Los testimonios históricos de las culturas precolombinas no nos permiten pensar en una sobre explotación del trabajo infantil de los menores, se trata mas bien de un proceso de socialización y de educación informal a través del trabajo, relacionado con las capacidades físicas y psicológicas de los niños.
El golpe del rayo de la conquista desordena sangrientamente este universo. Las heridas la violencia, la muerte no perdona a la infancia, que asume un rol protagónico como víctima en esta larga tragedia. La historia de la conquista desde el punto de vista de la infancia todavía no se ha escrito; sin embargo se sabe que fue una historia de masacre y de inhumanidad.
En este durísimo contexto el trabajo infantil no desaparece sino que se enmarca dentro de la explotación colonial, asumiendo rasgos de servidumbre feudal y muchas veces de verdadera y propia esclavitud. Las galerías de Potosí y los cultivos de las encomiendas españoles sepultaron miles de niños trabajando, niños cuyos nombres se han perdido en el oscuro anonimato de un genocidio horrible.
También las embrionarias formas de producción manufacturera de la colonia, como los obrajes textil se caracterizaron por una inmisericorde explotación de la fuerza del trabajo infantil. E l trabajo en los obrajes era tan duro como en las minas, trabajaban allí desde niños de 5 años con nueve horas diarias que en realidad era mas. (Pablo macera, 1989).
La presencia del trabajo infantil no es, sin embargo, patrimonio de la historia latinoamericana. En las antiguas culturas mesopotámicas el empleo de niños y niños era una costumbre tan difundida que existían leyes para su reglamentación. Así, por ejemplo, babilonia las leyes de Eshunna fijan que un trabajador libre reciba una ración de 2 litros de cebada por día, y un poco menos recibirán las mujeres y niños.
En Egipto el trabajo de los menores asumió rasgos crueles y violentos. Un testimonio coetáneo, Agatharquides , nos dejo este cuadro impresionante del trabajo en las minas: Niños todavía impúberes penetran por las galerías subterráneas hasta las cavidades de las rocas, recogiendo penosamente los fragmentos de mineral arrancados, y los llevan afuera, a la entrada de la galería.
E n los tiempos modernos no siempre han significado una mejoría en alas condiciones de vida de la infancia. Por lo que se refiere específicamente al trabajo infantil la modernidad amanece con las marcas crueles de la explotación. L a revolución industrial inglesa pudo alimentar el proceso de acumulación capitalista aprovechando no solo los inventos técnicos o las riquezas almacenadas durante siglos de explotación colonial, sino también chupando la sangre de una fuerza de trabajo infantil barata y desamparada.
Los niños comenzaron a formar parte principal en los trabajos y las fabricas de Inglaterra en los distritos manufactureros de Derby, Nottinghan y Lancaster. Con el desenvolvimiento de la industria vio la convivencia de recoger aprendices en las grandes poblaciones desde la edad de siete a catorce años. Para tenerlos en gran escala se hacían requisas y contratos con sus parientes y con los directores de los establecimientos de beneficencia. El trabajo era durísimo, con jornada de 14 o 15 horas, en pésimas condiciones de alimentación, higiene y de seguridad. El doctor Aikin testimonio directo, así se expresa por descripción que hizo de la ciudad de Manchester: Encerrados en departamentos reducidos donde el aire es pestilente por las emanaciones grasientas de las luces y maquinas, los aplican a un trabajo duro todo el día y que muchas veces se prolonga hasta muy avanzada la noche. Estas circunstancias, el desaseo y los cambios frecuentes que experimentan al entrar y salir son origen de multitud de enfermedades y particularmente de las infecciones nerviosas, tan comunes en estos talleres.
La historia del capitalismo no modifica este cuadro si nos trasladamos a Alemania, Francia, Estados Unidos. Serian oportuno que la recordaran esta historia todos aquellos que hoy día aprovechan del fenómeno del trabajo infantil como para reeditar el viejo etnocentrismo racista: ¡ que bárbaros estos del Tercer Mundo que obligan a sus niños a trabajar! .
En Italia el trabajo infantil ha sido un fenómeno constante en las regiones del sur. Caruso, son términos empleados para referirse a los niños trabajadores. Y quien quisiera visualizar las condiciones de explotación y servidumbre familiar de los niños pastores en muchos lugares de Europa.
Mas bien desde una utópica historia que recuperar la universidad y permanencia del trabajo infantil como fenómeno significativo y protagónico en el desarrollo diacrónico de la sociedad y de la economía. En realidad la mayoría de los niños siempre ha trabajado en el campo como en las fabricas, cazando o recolectando frutas, como aprendices en los talleres artesanales del medioevo europeo o como esclavos en las plantaciones de algodón de América del norte, míseramente asalariados en las manufacturas inglesas, siervos sujetados a la rígida división de casta en la India antigua, atareados en los arrozales del extremo oriente. La historia es también la historia del trabajo infantil.
La recuperación de la memoria histórica de esa presencia representa para nosotros y para los niños trabajadores de hoy día, no tanto una valoración indiscriminadamente absolutista del fenómeno, son mas bien la reivindicación de un protagonismo y de una identidad colectiva de la infancia, una identidad que rompe con los esquemas consuetudinarios de una niñez viviendo en un mundo de algodón, de juegos y sueños, en un universo externo a la historia y a sus contradicciones de clases. Es también bueno recordar que en Europa también los niños trabajaron como recolectores de uvas y manzanas, o ayudando a sus padres en la cosecha de la uva y la manzana y en la casa.
En Lima, Bogotá, Río de Janeiro, Caracas, Ciudad de México, Buenos Aires, La Paz: todas las grandes ciudades de América Latina popular de menores trabajando. La articulación urbana de la economía de sobrevivencia y el fenómeno de la informatización de la economía se acompaña con el masivo incremento del trabajo infantil en las estrategias del autoempleo. Y no hay prácticamente calle urbana en América Latina y el Caribe en donde no se encuentre un niño vendiendo caramelos, desempeñando servicios personales, y también mendigando o robando.
De la manera que muchas familias de la clase media y de la alta burguesa podemos encontrar trabajadores del hogar de doce o trece años, fatigando en los quehaceres domésticos por mas de diez hogares por día. Así siguen trabajando los niños pastores en los andes, los adolescentes mineros en Bolivia, los que se desempeñan en las grandes plantaciones del latifundio guatemalteco o costarricense. Se calcula en 25y 30 millones en total de niños que en América Latina se articulan, de una u otra forma, al mundo laboral.
Como vemos, el trabajo infantil de otra forma, trasunta por todo lado no solo de la historia sino de la contemporaneidad presente. A si que sorprende la participación total de los niños trabajadores a nivel mundial que se ubica hoy día entre los doscientos cincuenta millones de niños y adolescentes trabajadores en el mundo, según un informe de la OIT de 2000.
Se trata de un contingente enorme de fuerza de trabajo, un contingente que la actualidad crisis económica, golpea la mayor parte de los países del tercer mundo probablemente amplia y multiplica. En una historieta del peruano Juan Acevedo dos señoras de la buena burguesía, encontrando algunos niños que venden por la calle, exclama: ¡que horror. Niños trabajan! Yo no sé a donde vamos a ir parar! A lo que uno de los niños contesta !Señora, yo estudio por la mañana y trabajando ayudo a mis padres. Y si usted no colabora yo no sé a donde a ir a parar!
La historia indica muy bien el descuento entre la realidad concreta de miles de niños trabajadores y mentalidad difundida que sigue pensando en una niñez ideal, cuya única preocupación seria la escuela, el juego, el entretenimiento. Exprime muy bien la total incomprensión por parte de la cultura dominante, de la cultura y de la vida del pueblo. Y de otro lado la respuesta del niño que expresa la identidad, la auto valoración, la dignidad que el pueblo y en este caso los niños trabajadores conquistan a través de su diaria odisea en el mundo del trabajo, en el difícil laberinto de la sobre vivencia.
Esta fundamental incomprensión, encubrimiento y negación del trabajo infantil no parece ser neutra ideológicamente, sino que responde a un preciso interés de clase. En primer lugar de esta forma se jerarquizan los modos diferentes de ser niño que se dan concretamente en la sociedad, valorizando solo el modelo perteneciente a las clases dominante. Total se desvalorizan la vida y la identidad del pueblo mismo, en cuanto no están conformes, justamente con estos estereotipos. En segundo lugar olvidar la presencia histórica y actual del trabajo infantil significa categorizar los niños trabajadores dentro del esquema de la marginalidad y del comportamiento deviante, es decir dentro de un esquema que se caracteriza por ser negativo y con una connotación de transgresión y de culpabilidad ética. Mientras que si de marginalidad, una marginalidad de mayoría de los niños y si de culpa y responsabilidad del sistema, pues la condición infantil es un corolario de la condición de clase social. Por ultimo pensamos que no reconocer la permanencia estructural del trabajo infantil conlleva la negación del protagonismo social de la infancia, es decir oculta y desmoviliza la potencialidad de un movimiento social de los niños trabajadores.
Por eso que nos parece importante, social y políticamente fundamentar a varios niveles el espacio de una completa recuperación de la presencia, importante y significatividad del trabajo infantil.
Sistematizacion del trabajo infantil
1.1. Antecedentes
El debate entre las organizaciones que quieren abolir y las que quieren difundir el trabajo infantil, lleva más de 150 años en el mundo. Nos hacemos las siguientes preguntas: ¿los niños deben trabajar?, ¿se debe permitir que los niños trabajen?, ¿el trabajo es un derecho o una obligación? Y cada país y organización responde de acuerdo a su experiencia, visión y realidad.
1.2. Posiciones frente al trabajo
Actualmente hay 2 posiciones. La primera está en contra del trabajo infantil por las siguientes razones:
- Que el trabajo causa pobreza.
- Que nosotros no nos recreamos.
- Que la plata que ganamos no es suficiente.
- Que no nos forma, educa ni desarrolla.
La otra posición es la que defiende el trabajo infantil en condiciones dignas, y es la que los niños y adolescentes trabajadores proponen por las siguientes razones:
- Enfrentamos a la pobreza con nuestro trabajo.
- De una otra manera la plata que ganamos sí es un aporte en nuestras familias, porque por ejemplo si aportamos un dólar es un aporte significativo, pero como somos varios en una familia no es suficiente ya que consumimos más.
- Los NATs sí nos recreamos cuando trabajamos con nuestros amigos, nos bromeamos, jugamos y nos reímos (como por ejemplo cuando mis amigos y yo limpiamos los nichos en los cementerios).
- El NAT mediante el trabajo se desarrolla tanto socialmente (cuando nos relacionamos con otras personas), moralmente (y es que cuando aportamos en la casa nos sentimos bien y hace que sigamos mejorando), y en lo valorativo y formativo (aprendemos varias cosas, valores como la responsabilidad, el compañerismo, la ayuda mutua), además nos forma, en el sentido de que crecemos pensando en el presente y en el futuro.
- Pero debemos reconocer que hay trabajos en malas condiciones, como la explotación y esos trabajos habría que mejorarlos o cambiarlos.
2.3. Importancia del trabajo
Ya con la posición señalada nos podemos dar cuenta que el trabajo es muy importante. Ahora quisiera exponer tres diferentes ámbitos por los cuales defendemos el trabajo y son:
1) En lo cultural.- sabemos que cada país tiene su cultura diferente a la de los demás, pero nuestra cultura es una cultura trabajadora tanto en el campo como en la ciudad. Entonces, nosotros rescatamos el trabajo desde nuestras culturas, porque por ejemplo, el chico en la sierra trabaja en el campo a partir de los 9 años de edad, pero para ellos trabajar en el campo es algo ya común, tal como sucedía en tiempos de los incas, nuestros antepasados.
2) En lo formativo.- Hablamos en este ámbito porque el trabajo nos forma de diferente manera en los valores como el respeto, la puntualidad, el compañerismo, la ayuda mutua, etc. También en lo educativo, pues cuando nos pagan y tenemos que entregar el vuelto, estamos ejerciendo las matemáticas. Además, el NAT a través de su trabajo va tomando conciencia de la realidad en que vive y se va desarrollando para superarse y querer aportar al cambio de una sociedad.
3) En lo económico.- éste ámbito se refiere a que nosotros estamos remunerados o ganamos dinero vendiendo productos o prestando un servicio como cobradores albañiles cuando trabajamos para alguien. También hay que tomar en cuenta los chicos que trabajan y no son remunerados, como los que trabajan en su casa realizando las tareas domésticas y cuidando a los hermanos más pequeños, estos NATs no son remunerados, pero sus padres les compran sus vestimentas, les dan comida y los apoyan; así los padres no pagan a otros para que haga lo que hace su hija o hijo.
Entonces, con estas reflexiones nos damos cuenta que el trabajo es importante. Dependiendo de qué trabajo, porque no vamos a decir que está bien los trabajos explotados y en malas condiciones como el trabajo en las ladrilleras, las minas, entre otros, pues esos hay que cambiarlos, ponerles más seguridad o crear trabajos alternativos.
2.4. Convenio 138 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo)
Ahora con el Convenio 138 de la OIT dice que el niño debe trabajar a partir de los 15 años; y que poco a poco se va a ir erradicando el trabajo. Pero también dice que los NATs podrán trabajar desde los 13 a los 15 años en condiciones leves. Pero ¿qué se va hacer con los otros chicos que no trabajan, se irían a robar, a prostituirse? Y el robo y la prostitución no son trabajos, son delitos. Entonces, lo que quieren hacer es tapar el sol con un dedo, lo que es imposible porque aunque haya leyes los chicos van a seguir trabajando tanto en el campo, por su cultura, o en la casa, como un apoyo.
Pero actualmente se dice que trabajo es la prostitución, para nosotros no es un trabajo sino un delito que no se debe permitir porque están desde los 10 años prostituiéndose. Y reiteramos que hay trabajos en malas condiciones que hay que cambiarlos e implementar trabajos en buenas condiciones.
Nosotros defendemos el trabajo infantil en buenas condiciones para el buen desarrollo del niño y el adolescente trabajador, porque si hablamos filosóficamente no existe algo verdadero ni falso, sino que nuestras posiciones dependen de la realidad en la que se vive. Por eso yo defiendo la propuesta de mis compañeros .
SÍ AL TRABAJO INFANTIL EN CONDICIONES DIGNAS CON EDUCACION; RECREACION; ORGANIZACION Y BUENA SALUD. Todo ello para el desarrollo del niño y del país, y así cambiar a la sociedad haciéndola más trabajadora.
Lima, 14 novembre 2001
CRISTIANO MORSOLIN, educatore impegnato da sei mesi in progetti di condivisione con ragazzi/e lavoratori di strada dellEcuador e del Perù. Condivide il cammino con ragazzi/e lavoratori di strada in Ecuador e Perù nellambito di progetti appoggiati dal movimento internazionale Noi Ragazzi del Mondo, fondato da don Franco Monterubbianesi - Comunita' "Capodarco".
E-mail: utopiamo@yahoo.it
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